El jefe de seguridad de Hong Kong, Chris Tang, declaró que los libreros son responsables de asegurar que los libros que venden no representen una amenaza para la seguridad nacional, tras recientes redadas en dos librerías y el arresto de cinco personas. Tang enfatizó que las autoridades no proporcionarán una lista de libros considerados problemáticos, dejando a los libreros la tarea de autoevaluar el contenido. Esta declaración ha generado preocupación sobre la posible censura y el impacto en la libertad de expresión en la región. El funcionario reiteró que la ley es clara al respecto, pero no especificó qué títulos serían considerados ilegales. Las redadas han despertado el temor de un endurecimiento de las restricciones a la información y la cultura en Hong Kong. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la industria editorial y el acceso a la información para los ciudadanos.

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