El artículo de Judy Lee analiza la formación de comunidades entre los hongkoneses que emigraron a Taiwán después de 2019. La autora sostiene que estos migrantes canalizan el dolor y el cariño por su ciudad natal en actividades constructivas. Estas actividades incluyen el fortalecimiento comunitario, la producción cultural y la educación, demostrando cómo la emoción alimenta la diáspora. La investigación revela que la experiencia migratoria está profundamente ligada a las emociones complejas de pérdida y pertenencia. Los migrantes no solo buscan un nuevo hogar, sino que también buscan preservar y redefinir su identidad cultural. El análisis subraya la importancia de comprender el papel de las emociones en la configuración de las comunidades de la diáspora. El estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la resiliencia y la adaptación de los migrantes hongkoneses en Taiwán.

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