Dos activistas prodemocracia en Hong Kong han sido declarados culpables por conmemorar la masacre de Tiananmen, en un esfuerzo de China por suprimir los recuerdos del evento. Esta condena demuestra la creciente represión de las libertades civiles en Hong Kong tras la imposición de la ley de seguridad nacional. Durante años, Hong Kong fue un raro bastión para las conmemoraciones públicas de Tiananmen, a pesar de la censura en el continente chino. El gobierno chino busca activamente borrar la masacre de 1989 de la memoria colectiva. La condena de estos activistas envía un mensaje claro sobre las consecuencias de desafiar al gobierno. Este caso genera preocupación por el futuro de la libertad de expresión y la disidencia política en la región. La resolución subraya el control cada vez mayor de Beijing sobre Hong Kong.

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