Las autoridades finlandesas de competencia y consumo (KKV) y Motiva alertan sobre prácticas comerciales agresivas en la venta de baterías domésticas. Los vendedores ejercen presión para cerrar ventas rápidamente, ofreciendo expectativas de rentabilidad poco realistas. En muchos casos, se comercializan contratos que otorgan el control total del funcionamiento de la batería, cuyo precio puede superar los miles de euros, a una empresa externa. Esta situación implica una pérdida de autonomía para el consumidor y posibles complicaciones en el uso y mantenimiento del sistema. Las autoridades recomiendan cautela y una evaluación exhaustiva de las condiciones antes de adquirir este tipo de productos. Se insta a los consumidores a analizar detenidamente los contratos y a no dejarse influenciar por tácticas de venta apresuradas. La transparencia en las condiciones de uso y propiedad de la batería es fundamental para evitar posibles fraudes o decepciones.
