Los turistas europeos se enfrentan a prácticas abusivas en restaurantes y cafeterías durante sus vacaciones, especialmente en zonas turísticas. Se han reportado casos de precios excesivamente altos por artículos básicos, como una cuenta que ascendió a 850 euros por un plato del día. Algunos establecimientos cobran por servicios que deberían ser gratuitos, como el uso de sillas en terrazas o incluso por el pan. Los consumidores denuncian sentirse engañados y sorprendidos por cargos inesperados al momento de pagar. Expertos recomiendan a los viajeros revisar cuidadosamente las cuentas antes de abonarlas y solicitar una explicación detallada de cada concepto. Estas prácticas, aunque no siempre ilegales, son consideradas desleales y buscan aprovecharse de la falta de familiaridad de los turistas con los precios locales.