La agrupación Imiskoubria regresó a los escenarios en una emotiva velada celebrada en la Plaza del Agua. Este evento fue percibido más como un ejercicio colectivo de memoria que como un simple reencuentro musical. Durante la noche, se reunieron amigos, hermanos, hijos y antiguos compañeros de clase. Los asistentes esperaron tres décadas para volver a vivir una experiencia de este tipo. El encuentro permitió que una generación entera conectara nuevamente con sus raíces y recuerdos compartidos. La atmósfera estuvo marcada por la nostalgia y la alegría del reencuentro. Así, la banda logró revivir la esencia de una época pasada para su público fiel.