Adolf Hitler visitó París el 23 de junio de 1940, un día después de la capitulación de Francia ante Alemania. El dictador alemán tenía un gran interés en la arquitectura de la capital francesa y había expresado su deseo de visitarla con anterioridad. La visita se produjo en un contexto de ocupación nazi y simbolizó la humillación de Francia. Hitler realizó un recorrido por los principales monumentos de la ciudad, acompañado por una comitiva. No se reunió con ninguna autoridad francesa durante su estancia. Este evento marcó un momento clave en la historia de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de Francia. La visita, aunque breve, tuvo un fuerte impacto propagandístico para el régimen nazi.
