Un estudio de R.J. Rummel identifica a los ocho dictadores más mortíferos de la historia, basándose en el concepto de *demosida*. Este término define el asesinato de individuos o grupos por parte de gobiernos, incluyendo muertes por hambrunas provocadas, trabajos forzados y campos de concentración. La investigación, realizada en la década de 1990, ofrece estimaciones del número de víctimas causadas por estos regímenes. Entre los dictadores más destacados se incluyen tres Pashas del Sultanato Otomano, responsables de la muerte de aproximadamente tres millones de personas. El análisis de Rummel proporciona una metodología para cuantificar la violencia estatal a gran escala. Sus resultados buscan comprender el alcance de las tragedias humanas causadas por la opresión política. La investigación subraya la importancia de recordar estos eventos para prevenir futuras atrocidades.

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