Residentes de Béja presenciaron la demolición de un edificio histórico de más de un siglo de antigüedad el lunes 22 de junio de 2026, generando preocupación por la pérdida del patrimonio cultural tunecino. La demolición, ocurrida en el centro de la ciudad, se llevó a cabo en un contexto de silencio por parte de las autoridades. Este incidente pone de manifiesto un posible abandono institucional y una erosión silenciosa de la memoria urbana del país. El edificio, de gran valor histórico y cultural, fue destruido a pesar de su importancia para la identidad local. La falta de respuesta oficial ha suscitado interrogantes sobre la protección del patrimonio tunecino. El caso de Béja podría ser sintomático de una problemática más amplia que afecta a otras ciudades del país. La situación ha generado inquietud entre los defensores del patrimonio y los ciudadanos.