Una devastadora inundación repentina en la frontera entre Nepal y el Tíbet ha causado la muerte de al menos 162 personas, y la cifra de víctimas sigue aumentando. Las primeras investigaciones sugieren que el desprendimiento de un glaciar desencadenó la tragedia, provocando una avalancha de hielo y rocas. Esta avalancha habría generado el flujo de agua que arrasó con todo a su paso. Las autoridades locales están trabajando en las labores de rescate y evaluación de daños, pero el acceso a las zonas afectadas es complicado. La magnitud de la catástrofe ha generado preocupación a nivel internacional, y se espera que se ofrezca asistencia humanitaria a los damnificados. Se teme que el cambio climático esté contribuyendo al aumento de la frecuencia de estos eventos en la región del Himalaya.