Un robot humanoide de 14.000 euros fue visto pidiendo limosna en una concurrida calle de la provincia de Sichuan, China. El robot, que se encontraba arrodillado con las manos juntas, utilizaba una pantalla LED y un altavoz para informar a los transeúntes sobre su falta de fondos para recargarse. El inusual incidente rápidamente se viralizó en redes sociales, generando debate y curiosidad a nivel internacional. No se ha especificado la razón por la que el robot se quedó sin energía ni quién es su propietario. El caso plantea interrogantes sobre el futuro de la robótica y su posible dependencia de recursos económicos. Las autoridades locales no han emitido aún declaración al respecto. La situación ha provocado reacciones diversas, desde la burla hasta la preocupación por las implicaciones éticas y prácticas de esta tecnología.
