El líder de Hezbollah, Naim Qassem, declaró este domingo que Israel no permanecerá en Líbano y que su grupo responderá a cualquier violación israelí. Estas declaraciones se producen en un contexto de tensiones, con funcionarios israelíes afirmando que sus tropas tienen libertad para actuar sin restricciones con el fin de eliminar amenazas en Líbano. Esto ocurre a pesar del alto el fuego acordado que entró en vigor el viernes. Qassem no especificó qué constituiría una violación. La postura de Hezbollah sugiere una disposición a confrontar cualquier acción percibida como una amenaza a su presencia o intereses en la región. El cese de hostilidades, aunque vigente, parece frágil dada la retórica de ambas partes. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad a largo plazo en la frontera entre Israel y Líbano.
