Fuentes confirman que tres miembros de Hezbolá están recibiendo tratamiento médico en el Centro Médico Ziv, en el norte de Israel. Los combatientes permanecen atados y con los ojos vendados, bajo la custodia del ejército israelí (IDF). Tanto el IDF como el hospital no han negado los detalles de la información, pero señalan que todos los pacientes reciben la atención médica requerida por la ley. La identidad y las circunstancias que llevaron al tratamiento de estos individuos no han sido oficialmente divulgadas. El incidente ha generado atención mediática debido a la sensibilidad del contexto geopolítico. La atención médica se proporciona a pesar de su afiliación a una organización considerada terrorista por varios países. El caso plantea interrogantes sobre el cumplimiento de las leyes humanitarias en situaciones de conflicto.