A pesar de las precauciones y planes implementados tras la ola de calor de 2003, miles de personas mayores continúan falleciendo anualmente debido a las altas temperaturas. Las residencias para ancianos (Ehpad) siguen siendo particularmente vulnerables durante estos eventos climáticos extremos. El debate sobre la instalación de sistemas de aire acondicionado en estos establecimientos persiste. Las medidas preventivas actuales no son suficientes para proteger completamente a la población más vulnerable. Expertos señalan la necesidad de mejorar la adaptación de las residencias al cambio climático. La mortalidad relacionada con el calor en este grupo etario sigue siendo una preocupación de salud pública. Se requiere una evaluación exhaustiva de las estrategias existentes y la implementación de soluciones más efectivas.
