Una prolongada ola de calor está provocando severas restricciones de agua en cientos de asentamientos. La falta de precipitaciones y las altas temperaturas han agotado las reservas de agua, forzando a las autoridades a implementar medidas urgentes. Estas restricciones impactan tanto a hogares como a la agricultura, generando preocupación por el suministro a largo plazo. Las autoridades locales instan a la población a un uso responsable del agua y a reportar cualquier fuga. Se prevé que la situación empeore si no se registran lluvias significativas en las próximas semanas. Las zonas rurales son las más afectadas, pero también se están sintiendo los efectos en algunas ciudades. Se están explorando soluciones de emergencia para garantizar el acceso al agua potable.