Las autoridades francesas y españolas han evacuado a aproximadamente 325.000 personas debido a los intensos incendios forestales que azotan ambos países. La situación se agrava con las predicciones de una nueva ola de calor que se espera en el suroeste de Francia a partir del martes. Los incendios han consumido miles de hectáreas de terreno, obligando a comunidades enteras a abandonar sus hogares. Los bomberos de ambos países luchan sin descanso contra las llamas, enfrentando condiciones climáticas extremadamente difíciles. La sequía prolongada y las altas temperaturas han exacerbado el riesgo de incendios en la región. Se están tomando medidas preventivas y se ha pedido a la población extremar las precauciones.

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