El regreso de las olas de calor representa una amenaza para los jardines y las flores. Para minimizar los daños causados por las altas temperaturas, existen medidas preventivas clave. Expertos recomiendan estrategias para proteger las plantas del estrés térmico y la deshidratación. Estas incluyen técnicas de riego adecuadas, la aplicación de mantillo para conservar la humedad del suelo y la búsqueda de sombra durante las horas más calurosas del día. Implementar estos consejos puede ayudar a mantener la vitalidad y belleza de los jardines durante el calor extremo. La prevención es fundamental para evitar la pérdida de flores y asegurar su supervivencia.