Investigadores en nutrición explican que no existe una comida perfecta para el calor. El apetito, la digestibilidad y las sensaciones individuales son los factores clave a considerar durante las olas de calor. La elección de alimentos debe basarse en cómo se siente cada persona, más que en reglas generales. No hay una dieta única que funcione para todos en estas circunstancias. La prioridad es consumir alimentos que sean bien tolerados y que satisfagan el hambre sin causar malestar. Los expertos recomiendan escuchar al cuerpo para determinar qué alimentos son más adecuados en momentos de altas temperaturas.