Una intensa ola de calor de origen africano continúa azotando Europa, provocando consecuencias graves en diversas regiones. En Francia, el fenómeno ha dejado un saldo de al menos diez personas fallecidas. Ante la peligrosidad de las temperaturas, la protección civil francesa ha instado a la población a extremar las precauciones. Paralelamente, el Reino Unido se encuentra en estado de alerta roja debido al registro de temperaturas récord. Las autoridades sanitarias y de emergencia permanecen vigilantes ante el riesgo climático. Se recomienda evitar la exposición prolongada al sol y mantener la hidratación. El episodio meteorológico sigue activo, manteniendo la tensión en los servicios de salud de ambos países.