Un lago con forma de corazón en el distrito de Ezine, Turquía, ha vuelto a sorprender al mundo al cambiar su color a rosa. Este fenómeno natural se debe a la proliferación de la micro-organismo Dunaliella salina, una alga rosada. El cambio de coloración se intensifica con las altas temperaturas del verano. El lago, ubicado cerca de Çanakkale, atrae a numerosos turistas fascinados por este espectáculo visual único. Las algas producen un pigmento betacaroteno, responsable del tono rosado del agua. Este evento convierte al lago en un destino turístico inusual y muy popular.

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