La gestión moderna de la salud debe enfocarse en la prevención de crisis, no solo en su manejo reactivo. Un sistema de salud efectivo se basa en una administración proactiva y eficiente. La crisis actual en el sector sanitario revela fallas en la planificación y la gestión preventiva. Se enfatiza la necesidad de fortalecer la infraestructura y los recursos para evitar futuras emergencias. La inversión en prevención se presenta como una estrategia más rentable y sostenible a largo plazo. La gestión eficiente implica anticipar y mitigar riesgos, en lugar de simplemente responder a situaciones críticas. El texto subraya que la verdadera medida del éxito de un sistema de salud reside en su capacidad para evitar que las crisis ocurran.
