La crisis económica en Cuba está acelerando el deterioro de edificios históricos en La Habana Vieja, poniendo en riesgo la seguridad de los peatones. El mal estado de las estructuras, agravado por la falta de recursos para su mantenimiento, provoca el desprendimiento de escombros y dificulta el tránsito. La situación obliga a los ciudadanos a caminar por la calzada para evitar los peligros de las aceras. Expertos señalan que la falta de inversión y la emigración de especialistas en restauración contribuyen al problema. El gobierno cubano enfrenta desafíos para preservar este patrimonio cultural, vital para el turismo y la identidad nacional. La urgencia de la situación exige medidas inmediatas para evitar el colapso de estas construcciones emblemáticas.
