Un estudio de la Universidad de Harvard ha identificado una conexión entre el estrés agudo y la caída del cabello, específicamente a través de la activación de respuestas autoinmunes en el cuerpo. La investigación detalla cómo situaciones estresantes pueden desencadenar la pérdida capilar, incluso en personas sin predisposición genética. Los investigadores encontraron que el estrés interrumpe el ciclo normal de crecimiento del cabello. El estudio no se centra en el estrés crónico, sino en episodios de estrés repentino e intenso. Se espera que estos hallazgos permitan desarrollar estrategias preventivas y tratamientos más efectivos para la alopecia relacionada con el estrés. Los expertos recomiendan gestionar el estrés y mantener un estilo de vida saludable para proteger la salud capilar.