Hanói enfrenta temperaturas extremas, alcanzando los 40 grados Celsius, y el uso generalizado de aires acondicionados está contribuyendo a aumentar aún más el calor en las calles de la ciudad. El fenómeno demuestra cómo el cambio climático impacta de manera desigual a las poblaciones. La emisión de aire caliente proveniente de los sistemas de refrigeración agrava las condiciones ya sofocantes en el exterior. Este efecto secundario del enfriamiento artificial intensifica la sensación térmica y puede afectar la salud pública. Expertos señalan que esta situación pone de manifiesto la necesidad de soluciones urbanas más sostenibles y eficientes energéticamente. La situación en Hanói ilustra la complejidad de los efectos del cambio climático y la importancia de considerar las consecuencias imprevistas de las tecnologías de adaptación.
