Una banda criminal atacó el pueblo de Kenscoff en Haití, un lugar de importancia estratégica, causando una masacre y un grave incidente humanitario. El ataque resultó en la muerte de al menos 47 personas, con 22 víctimas encontradas dentro de una iglesia que fue asaltada por los delincuentes. Además de las muertes, más de 50 personas fueron secuestradas durante el asalto. Numerosas viviendas también fueron incendiadas, agravando la situación de emergencia en la zona. Las Naciones Unidas han confirmado los detalles del ataque y condenan la violencia extrema. Este incidente se suma a la creciente inseguridad y la inestabilidad que azotan a Haití, exacerbada por la actividad de bandas armadas. La comunidad internacional observa con preocupación la escalada de la violencia en el país caribeño.

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