La mayoría del cabello utilizado en extensiones a nivel mundial proviene de fuentes inesperadas: basureros y alcantarillas. Sin embargo, el cabello de mayor calidad se destina principalmente a consumidores en países del norte. Un estudio reciente revela que, en Finlandia, las extensiones no se utilizan primordialmente para mejorar la apariencia, sino para lograr una apariencia considerada “normal”. Este fenómeno contrasta con la percepción global de las extensiones como un elemento de embellecimiento. La industria de las extensiones capilares implica una compleja cadena de suministro, desde la recolección del cabello hasta su procesamiento y venta. La investigación destaca la paradoja de un producto de belleza construido a partir de desechos, con una distribución desigual a nivel mundial. El origen del cabello y las motivaciones de su uso varían significativamente según la región.