Tras la contundente derrota de la selección de fútbol de Rumanía ante Polonia en Varsovia por 0-6 en la Liga de Naciones, Gheorghe Hagi, el seleccionador nacional, asumió la responsabilidad del resultado. Hagi declaró que el equipo regresó al campo después del descanso "blando" y que él es el principal culpable de la mala actuación. Reconoció la falta de intensidad y competitividad del equipo en la segunda mitad del partido. El seleccionador rumano no evitó hablar sobre la posibilidad de dimitir, aunque no tomó una decisión definitiva al respecto. La derrota en Varsovia supone un duro golpe para las aspiraciones de Rumanía en la Liga de Naciones. Hagi enfatizó su compromiso con el fútbol rumano, pero expresó su decepción por el desempeño del equipo.

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