Gică Hagi, el seleccionador del equipo nacional de fútbol, respondió con firmeza a las preguntas sobre la presencia de su hijo, Ianis Hagi, en la selección nacional. Se le preguntó directamente si Ianis estaría en el equipo si no llevara su apellido, lo que provocó una reacción visiblemente molesta en Hagi. El entrenador enfatizó que su hijo es tratado como cualquier otro jugador del equipo, negando cualquier favoritismo. Hagi expresó su frustración y pidió más respeto hacia su hijo y su desempeño deportivo. Subrayó que Ianis es un miembro valioso del equipo, independientemente de su linaje. La declaración de Hagi busca disipar las dudas sobre la meritocracia en la selección de jugadores para la selección nacional de fútbol de Rumanía.