Noruega regresó al Mundial después de 28 años con una contundente victoria por 4-1 sobre Irak. El delantero Erling Braut Haaland fue la figura del partido, anotando dos goles que sellaron el triunfo noruego. El encuentro marcó el primer partido de Noruega en una fase final de un Mundial desde 1998. Haaland expresó su satisfacción por la victoria, calificándola de "fantástica" para todo el equipo y los aficionados. El resultado representa un inicio prometedor para Noruega en su campaña mundialista. El partido se disputó en un ambiente de gran expectativa por el regreso de la selección escandinava al torneo. La victoria ofrece un impulso de moral significativo para los próximos desafíos de Noruega en el Mundial.