Erling Haaland se convirtió en la figura clave en el primer partido de Noruega en una Copa del Mundo en 28 años. La victoria noruega se produjo gracias a un error decisivo del portero iraquí, considerado un fallo garrafal por analistas deportivos. El gol de Haaland, que selló el triunfo, fue directamente resultado de esta imprevista equivocación. Expertos como Joacim Jonsson, de Verdens Gang, calificaron la jugada como una "locura" o "una demencia" por parte del guardameta. El partido marcó el regreso de Noruega a la competición mundialista después de casi tres décadas. El error iraquí eclipsó en parte el desempeño general del encuentro, poniendo el foco en el fallo individual. La victoria representa un inicio prometedor para Noruega en su campaña mundialista.
