Gyeongju, Corea del Sur, se vio asfixiada por una ola de calor extrema, alcanzando los 40.2°C. Las calles quedaron prácticamente vacías mientras que los espacios interiores, como centros comerciales y cafeterías, se llenaron de personas buscando refugio del intenso calor. La situación se repitió en ciudades cercanas como Gyeongsan, Pohang y Daegu. Los residentes describieron el calor como “sofocante”. Esta ola de calor provocó un aumento en la demanda de aire acondicionado y electricidad, generando preocupación por la estabilidad del suministro. Las autoridades instaron a la población a tomar precauciones y mantenerse hidratada para evitar golpes de calor y otros problemas relacionados con el clima extremo.