Diez artistas y curadores taiwaneses han expresado su indignación por lo que consideran un acto de censura en la Bienal de Gwangju, la cual celebrará su decimosexta edición. Los críticos alegan que la censura fue implementada con el objetivo de no ofender a China. Esta situación ha generado controversia en el mundo del arte, evidenciando tensiones políticas más amplias. Los artistas denuncian que la bienal ha comprometido su integridad artística en favor de intereses políticos. La presión china sobre Taiwán se estaría extendiendo ahora al ámbito cultural, afectando la libertad de expresión de los artistas. El incidente plantea interrogantes sobre la independencia y la ética de las instituciones artísticas internacionales. La bienal aún no ha emitido una declaración oficial sobre las acusaciones.

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