El precio del petróleo ha descendido por debajo de los 73 dólares por barril, volviendo a los niveles anteriores a las tensiones recientes en el estrecho de Ormuz. Este descenso coincide con una recuperación del tráfico marítimo en la zona, aunque aún no alcanza las cifras previas al conflicto. A pesar de las amenazas de Irán, los petroleros están utilizando una nueva ruta a través de un canal alternativo. Estados Unidos ha estado trabajando para tranquilizar a sus aliados en el Golfo Pérsico, contribuyendo a la estabilización de la situación. La recuperación del tráfico y la disminución de precios sugieren una reducción de la prima de riesgo asociada a la inestabilidad regional. Sin embargo, el volumen de embarcaciones que transitan por el estrecho aún no se ha normalizado completamente. La situación sigue siendo monitoreada de cerca por los mercados energéticos globales.
