Productores del Golfo Persico están continuando con el transporte de crudo a través del Estrecho de Ormuz, a pesar de las recientes tensiones y amenazas de disrupción. Según informes, utilizan petroleros con sus transponders desactivados, dificultando el seguimiento de sus movimientos. Esta práctica, descrita como un comercio “oscuro” de petróleo, sugiere un intento de evadir el escrutinio sobre el flujo de crudo en la región. La persistencia de este comercio indica que las interrupciones en el Estrecho de Ormuz, aunque amenazadas, no han cesado completamente el transporte marítimo. Esta situación plantea interrogantes sobre la transparencia y las posibles consecuencias para el mercado energético global. La falta de seguimiento de los barcos dificulta la verificación del cumplimiento de las sanciones internacionales y la evaluación precisa de la producción de petróleo.