Tras el golpe de estado del 26 de noviembre de 2025 en Guinea-Bissau, la situación política del país sigue siendo incierta. Crecen las demandas dirigidas a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) para que asuma un papel más activo. Existe un creciente cuestionamiento sobre la efectividad de las mediaciones llevadas a cabo por la CEDEAO hasta el momento. Se debate si estas negociaciones han logrado realmente sacar a Guinea-Bissau del estancamiento político en el que se encuentra. Diversos sectores de la sociedad guineana exigen una solución rápida y efectiva a la crisis. La CEDEAO enfrenta ahora la presión de demostrar su capacidad de influir positivamente en la estabilidad del país.