El Campo Xan cumple un año sin operar, mientras la licitación para su cierre técnico continúa estancada en la fase de dictámenes. El proyecto, crucial para la desactivación segura del campo petrolero, tiene un costo estimado de Q370.7 millones a lo largo de tres años. El Ministerio de Energía y Minas (MEM) ha reportado incidentes de robo y sabotaje dirigidos a las tuberías de los pozos petroleros, así como el saqueo de equipos. Estos actos vandálicos complican aún más la situación y retrasan el proceso de cierre. La seguridad de las instalaciones y la prevención de daños ambientales se ven amenazadas por estas acciones. Se espera que la adjudicación de la licitación permita iniciar el cierre técnico y mitigar los riesgos asociados a la inactividad del campo. La falta de avance genera preocupación por el futuro del sitio y la inversión requerida.

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