Tras la masacre en Boca del Monte, Villa Canales, que cobró la vida de siete personas, la Policía Nacional Civil (PNC) ha comenzado a retirar cámaras de videovigilancia instaladas ilegalmente por grupos criminales en la zona. La remoción de estas cámaras se realizó cinco días después del violento incidente. Estas cámaras eran utilizadas por los delincuentes para monitorear la actividad policial y ciudadana, facilitando sus operaciones y evadiendo a las autoridades. La PNC no ha revelado el número exacto de cámaras retiradas ni los planes futuros para garantizar la seguridad en la comunidad. La acción busca desarticular el control territorial ejercido por las pandillas y restablecer el orden en la zona afectada. Se espera que esta medida contribuya a la investigación de la masacre y a la prevención de futuros actos violentos.