La incorporación de etanol en la gasolina de Guatemala presenta una doble perspectiva. Por un lado, el etanol tiene el potencial de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo a mitigar el cambio climático. Adicionalmente, puede reducir contaminantes directamente ligados a enfermedades respiratorias y cardiovasculares, mejorando la calidad del aire. No obstante, la producción de etanol no está exenta de inconvenientes ambientales. Requiere una cantidad significativa de agua y tierra cultivable, lo que podría generar presión sobre estos recursos. Existe también la preocupación de que la expansión de los cultivos para etanol compita con la producción de alimentos, impactando la seguridad alimentaria. Por lo tanto, una evaluación exhaustiva de su ciclo de vida es crucial para determinar su sostenibilidad real.