Un preocupante número de 220,000 guatemaltecos parecen haber desaparecido de las estadísticas oficiales, a pesar de haber sido deportados desde otros países. El problema radica en que, por cada persona deportada, el sistema registra una entrada, sin reflejar la expulsión real. Esta metodología contable distorsiona la verdadera dimensión de la emigración y la deportación que enfrenta Guatemala. Funcionarios admiten que los datos oficiales son insuficientes para comprender el flujo migratorio. Esta falta de precisión impide diseñar políticas migratorias efectivas y brindar apoyo adecuado a los retornados. La situación exige una revisión urgente de los métodos de registro y una mayor transparencia en el manejo de la información migratoria en el país. Esto podría ayudar a entender el impacto de la migración en la población guatemalteca.