La Bolsa de Atenas experimentó una corrección después de alcanzar máximos históricos recientes, aunque se mantuvo estable por encima de las 2.600 unidades. La sesión se vio afectada por presiones externas provenientes del mercado del petróleo y los bonos. Los inversores mostraron un interés selectivo en los sectores bancario y energético, buscando oportunidades específicas. El precio del petróleo ejerció influencia negativa, generando cautela entre los participantes del mercado. Los rendimientos de los bonos también contribuyeron a esta moderada corrección. A pesar de estas presiones, el mercado griego demostró resiliencia al evitar una caída más pronunciada. Se espera que la volatilidad continúe en el corto plazo, requiriendo un análisis cuidadoso de las tendencias globales.