Una nueva regulación gubernamental en Grecia, aprobada en el Parlamento, busca aliviar la carga de más de 100.000 deudores. La medida, impulsada por una enmienda del ministro Pierrakakis, implica un reajuste en el cálculo de intereses de los préstamos. Esta regulación afectará a bancos y empresas gestoras de deuda, quienes deberán asumir un costo estimado de 700 millones de euros. Actualmente, se están realizando cálculos para determinar cómo se distribuirá este costo entre las entidades financieras. La normativa modifica las condiciones de los préstamos "Katseli", destinados a personas con dificultades económicas. Se espera que la medida tenga un impacto significativo en el sector bancario y en la gestión de la deuda en el país.
