Los hospitales griegos enfrentan una severa crisis operativa tras la pandemia, con una reducción de 3.000 empleados. Esta disminución de personal ha provocado el cierre de quirófanos y una reducción en la capacidad de las unidades de cuidados intensivos (UCI). La situación afecta la prestación de servicios esenciales y la atención a pacientes. Las autoridades sanitarias reconocen la presión sobre el sistema, pero no han detallado medidas inmediatas para revertir la tendencia. La falta de personal médico y de apoyo compromete la calidad y el acceso a la atención médica en todo el país. Se teme un empeoramiento de la situación si no se toman medidas urgentes para fortalecer el personal hospitalario.