El gobierno griego ha anunciado un plan para renovar y transformar en viviendas sociales los edificios de viviendas para refugiados abandonados durante 25 años en la Avenida Alexandras de Atenas. Esta iniciativa ha generado una fuerte reacción, incluyendo un ataque contra la residencia del viceministro Nikos Hardalias. La medida busca abordar la prolongada falta de mantenimiento y el deterioro de estas estructuras. Los ocupantes ilegales de los edificios han respondido a la decisión gubernamental con acciones de protesta. El gobierno defiende la necesidad de regularizar la situación habitacional y ofrecer soluciones de vivienda a personas necesitadas. La situación ha escalado, generando un debate público sobre el derecho a la vivienda y la gestión de propiedades abandonadas en el país. Las autoridades han condenado el ataque y prometido garantizar la seguridad de los funcionarios públicos.