El ministro griego Vasilis Karamouzis destaca que el principal desafío en el desarrollo de proyectos de energías renovables (APE) reside en asegurar su operación eficiente y su viabilidad financiera a largo plazo. El sector energético enfrenta nuevos obstáculos relacionados con recortes presupuestarios, la modernización y expansión de las redes eléctricas, y la necesidad de soluciones de almacenamiento energético. Además, la volatilidad de los precios de la energía impacta significativamente la rentabilidad de los proyectos. Esto redefine el papel de las entidades bancarias en la financiación de la transición energética, exigiendo una evaluación más rigurosa de los riesgos y el potencial de retorno de la inversión. Karamouzis enfatiza la importancia de identificar proyectos que puedan sostenerse a largo plazo sin depender continuamente de subsidios. La optimización de la infraestructura y la búsqueda de modelos de financiación innovadores son cruciales para asegurar el éxito de la transición hacia fuentes de energía más limpias.