Un informe de la Banca de Grecia detalla las razones por las que el país eligió subsidios y ayudas específicas en lugar de una reducción generalizada del IVA en energía durante la crisis energética. La decisión griega se diferencia de la adoptada por la mayoría de los países europeos. El informe explica que esta estrategia permitió un control más preciso del gasto público y una focalización en los grupos más vulnerables. Se argumenta que una reducción del IVA habría beneficiado a todos los consumidores, incluyendo a aquellos que no necesitaban apoyo. El análisis también aborda el contexto del nuevo Pacto de Estabilidad europeo y su impacto en las políticas fiscales griegas. La Banca de Grecia defiende que la flexibilidad mostrada en la aplicación de medidas permitió mitigar los efectos de la crisis sin comprometer la sostenibilidad fiscal a largo plazo.