El gobierno griego está introduciendo un nuevo sistema de calificación crediticia tanto para ciudadanos como para empresas, vinculando su historial de deuda con una puntuación. Esta iniciativa busca reflejar el comportamiento financiero de individuos y negocios frente al Estado. La evaluación, similar a las utilizadas por las agencias de crédito, permitirá una mejor gestión del riesgo y una comprensión más clara de la solvencia de los deudores. Se espera que el sistema influya en el acceso a servicios financieros y en las condiciones ofrecidas. Las autoridades argumentan que esta medida fomentará la responsabilidad financiera y la puntualidad en los pagos. El nuevo marco busca modernizar la gestión de la deuda pública y optimizar la recaudación de impuestos. La implementación de este sistema representa un cambio significativo en la forma en que Grecia aborda la gestión de su deuda interna.
