Los productos de empresas multinacionales llegan a Grecia con un precio base un 70-80% más bajo, sin embargo, el elevado Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) eleva significativamente el costo final para el consumidor. Esta dinámica genera una distorsión en las plataformas de venta, donde la diferencia entre el precio inicial y el precio final es considerable. Los consumidores buscan estrategias para mitigar el impacto del IVA, mientras que los supermercados implementan medidas para ofrecer precios más competitivos. La situación plantea un desafío para el poder adquisitivo de los ciudadanos griegos. El alto IVA contrarresta las ventajas de precios iniciales más bajos ofrecidos por las multinacionales. Se espera que esta problemática continúe siendo un tema central en el debate económico del país.
