El analista Harri Tiido, con la colaboración de Odd Arne Westad, establece inquietantes paralelismos entre la situación geopolítica actual y el período de hace un siglo. Tiido destaca la creciente acumulación de acusaciones recíprocas entre las principales potencias mundiales como un factor de riesgo. Esta dinámica se observa particularmente en la relación entre Estados Unidos y China, generando preocupación sobre posibles consecuencias. El análisis sugiere que la repetición de patrones históricos podría indicar una escalada de tensiones. La acumulación de reproches mutuos se presenta como un síntoma de inestabilidad en el orden internacional. Se enfatiza la importancia de comprender estas tendencias para evitar errores del pasado y fomentar la diplomacia.