Tres excursionistas murieron en el Parque Nacional del Gran Cañón en Estados Unidos durante la última semana, víctimas de un golpe de calor. Las temperaturas alcanzaron los 44 grados Celsius, exacerbando los riesgos para quienes realizaban senderismo en la zona. Las autoridades del parque han emitido advertencias sobre las condiciones climáticas extremas y recomiendan precaución a los visitantes. Los fallecimientos resaltan los peligros del calor intenso en áreas remotas y la importancia de la hidratación y la preparación adecuada. Se insta a los excursionistas a evitar las horas pico de calor y a llevar suficiente agua. Las investigaciones sobre las causas exactas de las muertes están en curso.