Jörgen Lomander critica la política gubernamental de subvencionar el consumo en lugar de permitir que los precios reflejen la realidad del mercado energético. Argumenta que cada señal de precio que podría reducir la dependencia de los combustibles fósiles es contrarrestada con nuevas ayudas estatales. Lomander cuestiona la sostenibilidad de esta estrategia, preguntándose quién asumirá los costos cuando llegue el momento de pagar la factura. Su análisis sugiere que la intervención estatal constante para abaratar el consumo solo posterga los problemas económicos subyacentes. El autor aboga por una mayor confianza en los mecanismos de la economía de mercado para impulsar una transición energética más eficiente y responsable. Considera que la política actual impide una adaptación natural a las condiciones del mercado y crea una falsa sensación de seguridad. En esencia, Lomander plantea un debate sobre la eficacia y las consecuencias a largo plazo de las subvenciones energéticas.